Juliana Guerrero llegó a un preacuerdo con la Fiscalía y logró una condena de solo tres años de prisión por presentar títulos falsos como profesional de la Universidad San José para asumir como viceministra de la Juventud durante el gobierno de Gustavo Petro. De esta forma llega a su fin uno de los escándalos que tuvo que enfrentar dicho gobierno.
La medida ha causado cierta polémica no solo por el bajo monto de la pena, sino que muchos sectores, incluyendo el Pacto Histórico, consideran que las acciones cometidas por Guerrero tuvieron un serio impacto en la opinión pública y eso fue determinante para la derrota en las urnas del petrismo en la segunda vuelta presidencial.

Más allá de la probada falsificación de los títulos, Guerrero es señalada de liderar junto con su hermana, Verónica Guerrero, un entramado de corrupción en el que, supuestamente, controlaban rubros importantes de contratación en el interior del Ejecutivo y exigían millonarias coimas para su adjudicación.
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A finales de julio de este año, el ente acusador abrió una investigación para determinar los posibles delitos en los que habrían incurrido las hermanas Juliana y Verónica Guerrero, tras la publicación de la revista Semana que reveló chats, consignaciones y audios en los que se evidenciaría un posible direccionamiento ilegal de contratos en entidades clave del Gobierno a cambio del pago de coimas.
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Supuestamente, las hermanas Guerrero lideraban una presunta red de corrupción en la que se fijaban tarifas y se cobraba una comisión del 10 por ciento sobre el valor final de los contratos por las gestiones y la intermediación con altos funcionarios del Gobierno para direccionarlos de manera ilegal. Además, se cobraría un anticipo de 200 millones de pesos una vez se concretara el encuentro inicial. El esquema también contemplaría un cobro inicial de un millón por la primera cita de contacto.

Mientras que la pena que tendrá que enfrentar Guerrero por los cargos aceptados es de tres años, por los que no pagará un día de cárcel —por lo reducido de la pena—, los otros delitos que se le endilgan podrían superar los 20 años de cárcel.
Penalistas le comentaron a EL TIEMPO que las dos hermanas Guerrero podrían enfrentar esa magnitud de penas por los posibles delitos de tráfico de influencias y conductas contra la contratación pública, que contemplan sanciones de esa magnitud, precisamente por su gravedad y su efecto ejemplarizante.
Redacción Política