Durante su alocución de este domingo 30 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella ofreció disculpas públicas por lo ocurrido en la posesión presidencial del pasado 7 de agosto, en cumplimiento de una orden impartida por un juez de Bogotá.
La declaración se produjo en los últimos minutos de la intervención presidencial, después de que De la Espriella abordara otros asuntos de relevancia nacional, entre ellos la atención al terremoto del pasado 10 de agosto y los incendios que azotan al departamento del Tolima.
En concreto, el mandatario se refirió al acatamiento formal de una decisión judicial, tras fallo de tutela, que le ordenó el Juzgado 5 Laboral del Circuito de Bogotá el pasado 26 de agosto de 2026, la cual requirió aclaraciones sobre actos religiosos llevados a cabo durante su posesión el 7 de agosto.
En ese sentido, el jefe de Estado explicó cómo se organizó el acto de transmisión de mando y defendió su derecho personal a profesar la religión católica, pero reconoció que la ceremonia pudo generar incomodidad u ofensa.
🗣️Presidente Abelardo De La Espriella ofrece excusas por acto de invocación de carácter religioso durante la posesión presidencial ante el Congreso, atendiendo un fallo de tutela en ese sentido.
— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) August 31, 2026
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Con esta intervención, una de las órdenes contenidas en el fallo judicial quedó materializada públicamente, ya que la sentencia contempló otras medidas que involucran a la Presidencia y al Congreso, por lo que la disculpa del mandatario no supone por sí sola el cumplimiento integral de todas las órdenes judiciales.
La explicación del Presidente sobre la ceremonia del 7 de agosto
Al referirse al fallo de tutela, De la Espriella comenzó por explicar que la ceremonia de transmisión de mando hizo parte del orden del día de la sesión conjunta del Congreso celebrada el 7 de agosto, fecha en la que asumió la Presidencia.
Según su explicación, ese orden del día había sido aprobado previamente por las mesas directivas del Congreso e incluía un punto denominado “invocación”.
El mandatario también hizo una precisión sobre sus propias creencias. Señaló que es católico y creyente, pero sostuvo que reconoce la separación entre la Iglesia y el Estado y que, desde el ejercicio de su cargo, garantizará las libertades y derechos de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias.

“Aunque me identifico como creyente, soy católico, respeto la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizaré en el marco de mis funciones las libertades y los derechos de todos los colombianos sin ningún distingo”, afirmó.
Después de esa explicación, llegó el punto central de la intervención en el que se disculpó por las molestias que pudo causar el acto.
“Si este acto pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de Jefe de Estado ofrezco excusas por ello”, manifestó el presidente.
La acción de tutela que dio pie a cuestionar la posesión
La declaración del Presidente está relacionada con una acción de tutela presentada por un ciudadano, quien consideró que algunos elementos de la ceremonia de posesión afectaron sus derechos fundamentales a la libertad de conciencia y de culto.
De acuerdo con el fallo, durante la ceremonia se incluyó un espacio denominado “invocación y alabanza” y participaron representantes de tres sectores religiosos: el catolicismo, el judaísmo y el cristianismo evangélico. Además, en el lugar donde se desarrolló el acto se encontraba una imagen de la Virgen de Fátima.

Para el juez, la presencia conjunta de estos elementos dentro de una ceremonia oficial comprometió el principio de neutralidad religiosa del Estado.
En ese sentido, el fallo no cuestiona la libertad religiosa del presidente ni de los funcionarios públicos. La discusión está en los límites de esa libertad cuando las creencias personales se incorporan a actos oficiales en los que se representa al Estado.
En otras palabras, se indica que el funcionario conserva su libertad religiosa, pero que un acto institucional no debería identificar al Estado con una confesión religiosa específica.
Las medidas establecidas por el fallo
El fallo del Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá, proferido el pasado 26 de agosto, estableció varias medidas a partir de la controversia generada por la posesión.
Una de las más visibles fue la orden dirigida al presidente para que presentara disculpas públicas por los hechos considerados contrarios al principio de neutralidad religiosa. Justamente, esa medida fue la que De la Espriella acató este domingo durante la alocución.
Otra de las órdenes judiciales involucran directamente a la Presidencia de la República, que deberá expedir una directiva dirigida a los servidores públicos, con parámetros relacionados con el respeto de la neutralidad religiosa en los actos oficiales. El propósito de esa medida es evitar que futuras actividades institucionales puedan ser interpretadas como una preferencia o inclinación del Estado hacia una religión determinada.
El fallo también ordenó al presidente del Congreso ofrecer disculpas públicas y comprometerse con evitar que futuras actuaciones institucionales puedan interpretarse como una inclinación hacia una confesión religiosa específica.

Así, mientras De la Espriella ya realizó públicamente la disculpa que le correspondía, las demás órdenes tienen destinatarios y actuaciones diferentes.
Por ello, al menos una de las órdenes judiciales quedó cumplida públicamente este domingo con las excusas ofrecidas por el presidente. Las demás medidas deberán verificarse de acuerdo con las actuaciones que realicen sus respectivos destinatarios.
Gabriel Gutiérrez
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