El siguiente reto será abordar los cuerpos descompuestos: Ariel Emilio Cortés, director de Medicina Legal

El siguiente reto será abordar los cuerpos descompuestos: Ariel Emilio Cortés, director de Medicina Legal
En medio de la emergencia nacional provocada por el terremoto del pasado lunes 10 de agosto, hay un grupo de funcionarios públicos que trabaja sin descanso para entregar dignamente los cuerpos de las víctimas. Se trata de los equipos de Medicina Legal, que han debido redoblar esfuerzos para ayudar a que centenares de familias puedan despedir a sus seres queridos. EL TIEMPO habló con el director de la entidad, Ariel Emilio Cortés, quien explicó cómo avanza esta tarea y cuáles son los retos que vienen para el país en materia de identificación humana tras la tragedia. 
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¿Cómo está la institución y sus funcionarios tras una semana de esta tragedia? 

De energía estamos bien. Hemos tenido una primera jornada dura esta semana con la llegada de los fallecidos. Hemos recibido más de 270 cuerpos y el instituto ha cumplido con su objetivo: los abordamos todos y los hemos entregado a sus familias. Aunque ha sido complicado desde Medicina Legal, estamos renovados de energía para la siguiente fase. 

¿Qué proceso viene ahora? 

El otro proceso que viene es abordar los cuerpos descompuestos que vayan saliendo a medida que se comiencen a remover los escombros de los edificios o casas que colapsaron. 
Cali

¿Cómo está preparada la institución para ello? 

Nos preparamos manteniendo listados previos de desaparecidos para hacer los cruces respectivos a medida que aparezcan los cuerpos. Por otro lado, prevemos la alerta sanitaria que vendrá por problemas de salud pública, malos olores e infecciones, coordinando esfuerzos con el sector salud para proyectar soluciones con anticipación. 

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reporta 143 desaparecidos. ¿Están a la expectativa de lo que pueda ocurrir con ello? 

Sí, pero otro reto crucial es sacar una sola cifra de desaparecidos, porque estos pueden cruzarse con los fallecidos que ya entregamos. Si van apareciendo personas fallecidas, significa que, justamente, ya no están desaparecidas. Esto lo estamos tratando en el Puesto de Mando Unificado (PMU), proponiendo abordarlo adecuadamente para manejar el tema de desaparecidos con el mismo rigor con el que manejamos el de los fallecidos. 

Esta primera gran jornada los llevó a generar funciones adicionales. ¿Cómo manejaron esto desde lo institucional? 

Nosotros hacemos el ejercicio diario de lo que es el funcionamiento de Medicina Legal con lesiones fatales, homicidios o accidentes. Pero ante situaciones coyunturales y extraordinarias, adoptamos un plan de contingencia que nos permite mover personal de zonas no afectadas hacia el lugar de los hechos. En este caso, movimos equipos hacia Quibdó, Pereira y Cali, demostrando la capacidad adaptativa del instituto. 

¿Por qué ha sido tan difícil abordar e identificar los cuerpos de Cali? 

El plan A era operar en la sede de Cali, pero quedó cerrada por una falla estructural con riesgo de colapso. Nos fuimos al plan B, que era usar la morgue del Hospital Universitario del Valle, pero también falló porque el hospital colapsó por la atención de la emergencia y el fallo de un pabellón. Ejecutamos entonces el plan C, que fue llevar todos los servicios a Palmira y Tuluá. En Palmira, recibimos contenedores refrigerados gracias a la solidaridad del sector privado y de la primera dama, Ana Lucía Pineda. Además, al no tener soporte de genética en Cali, la Fuerza Aeroespacial Colombiana nos ayudó a trasladar las muestras a Bogotá. 

Y sumado a esta contingencia, ¿cómo han manejado el trabajo diario que no se detiene? 

Es un tema álgido porque el día a día sigue: homicidios, accidentes, etc. Por ejemplo, se presentó un incendio en la cárcel de Buenaventura con nueve muertos calcinados. El CTI y la Policía trasladaron los cuerpos a Tuluá y los estamos abordando paralelamente. 
El equipo de patología recoge diversas disciplinas en Medicina Legal.

¿Cómo ha sido el impacto en la salud emocional de los funcionarios? ¿Esto implicó un desgaste adicional? 

Sí, desde luego. A través de la ARL y la Oficina de Bienestar realizamos cambios constantes de los equipos para que no se saturen y brindamos apoyo psicológico. Además, mediante el comité de emergencias que teníamos activado, hacemos seguimiento y acompañamiento a los funcionarios que sufrieron pérdidas materiales en sus viviendas. 

¿Qué mensaje les dejaría a las personas que esperan que el Estado responda con dignidad ante esta tragedia? 

Esta tragedia demuestra que Colombia tiene un pueblo solidario y resiliente. Pero me lleva a una reflexión contraria, también. Si tenemos la capacidad de ser tan solidarios, ¿por qué nos matamos en este país? Este año ya vamos cerca de los 15.800 homicidios. El mensaje más importante es que demostremos esa solidaridad día a día y no nos sigamos matando entre nosotros. 
Jhoan Sebastián Cote
Redacción Justicia

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