Aunque todo el país se ha volcado a enviar ayudas a los departamentos más afectados por el terremoto de magnitud 7.4 del pasado 10 de agosto, la lluvia en Pereira llegó para complicar aún más la situación: los albergues donde permanecen los damnificados fueron seriamente afectados.
La emergencia es preocupante porque las personas que lo perdieron todo ahora ven cómo las lluvias arrasan con lo poco que habían logrado conservar.

En uno de los parques principales del municipio, El Olaya Herrera, los afectados quedaron expuestos a la intemperie; no habían plásticos suficientes para ser cubiertos, videos evidencian a familias empapadas y niños completamente mojados.
Las autoridades locales señalan que aún no cuentan con un censo oficial de los damnificados que permanecen en los albergues improvisados. Muchos de ellos se ubican cerca de sus viviendas destruidas para evitar robos de los pocos enseres que lograron rescatar del desastre.

“Necesitamos atención de la Alcaldía, de la Gobernación, en general, porque no deberían haber tantas personas asignadas en el parque, hay muchos niños, adultos que no deberían esperar un plato de comida, pero no son las condiciones para recibir de esa manera el alimento, hay comida, no hemos recibido apoyo, ni con un censo, ni llevándose todas las personas. En la parte abajo del Olaya, había carpas blancas y se fueron, le llevaron unas al coliseo Menor, pero muchas otras se quedaron aquí porque tenían asegurado un plato de comida y ahí fue donde colapsamos”, dice Anly Valentina Ramírez, encargada de coordinación de logística encargada de las rutas que llegue a corregimientos, veredas, municipio y calles afectadas.

La petición de los afectados es clara: que las ayudas humanitarias enviadas a diferentes departamentos lleguen también a los albergues de Pereira, donde las necesidades son urgentes y básicas.
Una funcionaria advirtió además sobre una “cifra de pobreza invisible”: trata de lugares en donde las casas no se cayeron, pero son personas en condición que están sin trabajo y a siete días, no hay ingreso para comida.

“No saben hacer un censo, repartimos alrededor de 1.500 platos de comida diarios, nos damos cuenta por los platos desechables. ¿Qué necesitamos? Latas de leche de primera y segunda infancia, tenemos madres que no pueden lactar, necesitamos medicamentos, insulina, Dolex, antigripales e hipertensión, requerimos granos, y todo el tiempo necesitamos aseo, crema dental, papel higiénico, toallas higiénicas, y pañales, etapa 01,4 y 5″, dice.

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