El ataque con drones cargados con explosivos contra el Cantón Militar El Trapiche, en Ocaña, registrado en la noche del viernes, que terminó con tres militares muertos y desencadenó combates en los alrededores de la unidad, llevó al Ministerio de Defensa a modificar el dispositivo con el que la Fuerza Pública enfrenta al Eln en esta zona de Norte de Santander. Un día después de los hechos, la cúpula militar y de Policía llegó al municipio y definió tres medidas que tendrán a Ocaña como centro de operaciones para el control de una de las entradas al Catatumbo.
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Las decisiones fueron adoptadas este sábado durante un consejo de seguridad en el que participaron el Ministerio de Defensa, la cúpula de las Fuerzas Militares y de la Policía, el gobernador de Norte de Santander y los mandos encargados de las operaciones en la región. El punto de partida fue revisar las condiciones en las que ocurrió el ataque atribuido al Eln y el movimiento de sus estructuras entre el Catatumbo, Ocaña y el sur del Cesar.
El ataque ocurrió cuando aeronaves no tripuladas acondicionadas con explosivos fueron dirigidas contra las instalaciones del Cantón Militar El Trapiche. Posteriormente, tropas que desarrollaban labores de seguridad en el exterior de la unidad sostuvieron combates que dejaron muertos al capitán Marco David Pirajón Montezuma y a los soldados profesionales Joel Alberto Jiménez Jaramillo y Jhon Carlo Marrugo Manjarrez.
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La primera decisión tomada después de ese episodio fue reestructurar, reorganizar y activar la campaña militar y policial ‘Esparta’. La modificación tiene un elemento territorial: su sede quedará instalada en Ocaña, desde donde se pretende concentrar la coordinación de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional para las operaciones contra las estructuras que actúan en esta parte de Norte de Santander.
El traslado del centro de la campaña hacia Ocaña también responde a la ubicación que tiene el municipio dentro de los corredores que conectan el Catatumbo con otras zonas del nororiente del país. Por eso, junto con la reorganización de ‘Esparta’, el Ministerio ordenó reforzar el bloqueo y la contención de las rutas utilizadas por los grupos armados para trasladar hombres, armas, explosivos y recursos entre el sur del Cesar y Ocaña.
Ese componente constituye la segunda medida definida durante el consejo de seguridad. La instrucción es aumentar el control sobre esos corredores y limitar la movilidad de las estructuras armadas, uno de los puntos que ahora tendrá prioridad dentro del dispositivo desplegado en la región.
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La tercera decisión estará concentrada en dos frentes que funcionarán desde Ocaña: inteligencia y judicialización. Para ello será activado el Centro Integrado de Inteligencia y Contrainteligencia Territorial (CICOT), que reunirá información y capacidades de las Fuerzas Militares, la Policía y otros organismos del Estado.
La función del CICOT será cruzar la información obtenida por las diferentes instituciones para anticipar amenazas, establecer responsabilidades y orientar las operaciones contra estructuras del ELN, grupos armados organizados residuales y otras organizaciones que operan en Norte de Santander.
A ese esquema se sumará el Centro de Integración Judicial Territorial (CIJUT). Su tarea será conectar las operaciones de la Fuerza Pública con las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, con énfasis en la identificación y judicialización de los responsables de ataques y de quienes integran las redes de apoyo de las estructuras armadas.
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La instalación simultánea de estos dos centros busca que la información obtenida en terreno no se limite a orientar operaciones militares, sino que pueda convertirse en material para investigaciones y procesos judiciales. Defensa señaló que la coordinación estará dirigida tanto contra quienes ejecutan las acciones como contra las redes que permiten el movimiento de integrantes, explosivos, armas y recursos.
El dispositivo anunciado después del ataque mantiene, además, el esquema de recompensas por información que permita localizar y capturar a los principales cabecillas del Eln que operan en el Catatumbo. La instrucción es concentrar las capacidades no solamente sobre las estructuras armadas, sino también sobre sus mandos, fuentes de financiación y economías ilícitas.
Redacción Justicia
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