El 21 de julio de 2023 quedó marcado en los registros de inteligencia militar como el comienzo de una modalidad que, tres años después, hace parte de las operaciones de los grupos armados contra la Fuerza Pública. Ese día, en la vereda Laureles, zona rural de Puerto Guzmán, Putumayo, los ‘Comandos de Frontera’ ejecutaron el primer ataque con dron y explosivos. Para entonces fueron apenas dos eventos durante todo el año.
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El panorama que muestra el reporte actualizado al 7 de septiembre de 2026 es distinto: 690 acciones han sido registradas desde entonces.
Las cifras permiten dimensionar el cambio, ya que después de los dos episodios de 2023, la inteligencia contabilizó 119 ataques en 2024, 277 durante 2025 y 292 en lo corrido de 2026. Es decir, en menos de nueve meses de este año ya se superó todo el registro del año anterior.
La cifra de 2026 representa cerca del 42 por ciento de los eventos documentados desde que las autoridades comenzaron a seguir esta modalidad.
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Detrás de esos números aparece una transformación en la manera como las estructuras ilegales emplean tecnología disponible comercialmente. Los drones, utilizados inicialmente para reconocimiento, vigilancia y observación de movimientos de tropas, también comenzaron a ser adaptados para transportar explosivos. El resultado ha sido la posibilidad de atacar unidades militares y policiales a distancia, sin que quien opera el aparato tenga que permanecer en el punto de impacto.
La información de inteligencia permite identificar también quién está recurriendo con mayor frecuencia a esta capacidad. La facción de las disidencias bajo el mando de ‘Iván Mordisco’ aparece asociada a 382 ataques entre 2025 y 2026: 237 el año pasado y otros 145 durante este año. En ese bloque aparecen estructuras como ‘Jaime Martínez’, ‘Carlos Patiño’, ‘Dagoberto Ramos’, ‘Franco Benavides’, ‘Armando Ríos’, ‘Comisión 26 de Marzo’, ‘Ismael Ruiz’ y ‘Carolina Ramírez’.
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Ese dato concentra más de la mitad de los 690 eventos registrados desde 2023 y ubica a esa organización en el centro del seguimiento que adelantan las autoridades sobre el uso de drones con explosivos. Varias de las estructuras relacionadas en el documento tienen presencia en Cauca y otros puntos del suroccidente, precisamente una de las zonas donde el mapa de inteligencia muestra concentración de ataques.
El Eln aparece como otro de los actores que ha incorporado esta modalidad. Según el registro, entre 2025 y 2026 acumula 155 eventos registrados: 36 durante el año pasado y 119 en lo corrido de este. La lista de estructuras señaladas incluye los frentes ‘Juan Fernando Porras Martínez’, ‘Camilo Torres Restrepo’, ‘Ernesto Che Guevara’, ‘Luis Enrique León Guerra’, ‘Domingo Laín Sáenz’, ‘María Cano’ y ‘Cacique Calarcá’, además de compañías y unidades que operan en distintas regiones.
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En el caso de la facción de las disidencias asociada a ‘Calarcá’, el documento contabiliza otros 30 ataques entre 2025 y 2026. Cuatro fueron registrados el año pasado y 26 durante este año. Inteligencia relaciona en ese apartado a las estructuras ‘Rodrigo Cadete’, ‘36’ y ‘Éver Castro’. Los Comandos de Frontera aparecen con cuatro eventos: dos en 2023 y dos en 2026.
Pero la estadística que siguen las autoridades no termina en el número de aeronaves utilizadas o de explosivos lanzados. Los 690 eventos han dejado 487 personas afectadas entre integrantes de la Fuerza Pública y población civil, de acuerdo con la información consolidada en el reporte.
El mayor impacto corresponde a los militares heridos. Entre 2024 y 2026 se contabilizan 342 uniformados lesionados: 31 en 2024, 166 en 2025 y 145 durante 2026. A ellos se suman 59 policías heridos, con 36 casos en 2024, siete en 2025 y 16 este año.
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La población civil también aparece dentro de ese balance. 55 civiles han resultado heridos: 28 durante 2024, 15 en 2025 y 12 en 2026. El registro incluye, además, seis civiles asesinados (esta cifra tiene un subregistro, otras fuentes contabilizan más de 10), tres policías asesinados y 22 militares muertos durante los ataques. En el caso de estos últimos, la distribución reportada es de 15 casos en 2024, seis en 2025 y uno en 2026.
Las cifras muestran otro elemento que ocupa a la inteligencia militar: detrás de cada ataque existe una cadena previa que va desde la compra del aparato hasta la preparación de quienes lo operan.
El mapa incluido en el documento ayuda a entender por qué el fenómeno dejó de ser un asunto circunscrito a un solo departamento. Las áreas marcadas por inteligencia se extienden sobre corredores del suroccidente, occidente, nororiente y algunas zonas fronterizas, coincidiendo con territorios donde operan estructuras del Eln y las distintas facciones de las disidencias.
Cauca ocupa un lugar dentro de ese seguimiento. Allí fue registrado el último ataque incluido en el documento: ocurrió el 6 de septiembre de 2026 en Patía y fue atribuido al frente ‘Carlos Patiño’, estructura de las disidencias de ‘Iván Mordisco’. Apenas dos días después, el balance de inteligencia ya incorporaba ese episodio dentro de la serie que comenzó en Putumayo en julio de 2023.
También hay un dato puntual que muestra cómo ha evolucionado el método. El documento señala que el 24 de enero de 2026 se registró el primer ataque con un dron kamikaze, ocurrido en el sector de El Estanquillo, en Patía, Cauca, y atribuido igualmente a la estructura ‘Carlos Patiño’. En este tipo de acción, el aparato deja de funcionar únicamente como medio para lanzar una carga y pasa a formar parte del mecanismo utilizado para llevar el explosivo hasta el objetivo.
La secuencia de los últimos tres años explica por qué los drones entraron en las prioridades de inteligencia y contrainteligencia de la Fuerza Pública. El problema ya no se limita a localizar campamentos, identificar hombres armados o anticipar movimientos terrestres. Ahora las unidades desplegadas deben observar también lo que ocurre sobre sus posiciones y detectar aparatos pequeños que pueden despegar a kilómetros del objetivo.
Redacción Justicia
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