Para colmo del presidente Gustavo Petro, el cierre de su gobierno, el primero de izquierdas de toda la historia de Colombia, termina sin poder librarse de polémicas, episodios de fuego amigo y denuncias por posibles hechos de corrupción que, durante cuatro años, acompañaron y golpearon su proyecto político.
A dos semanas de dejar la Casa de Nariño, dos nuevos escándalos estallaron y volvieron a salpicar el tramo final de la saliente administración. Ambos tienen como protagonistas a dos mujeres que el mandatario llevó al corazón del poder en los últimos dos años.

La primera es Juliana Guerrero. Además de verse implicada en el presunto uso irregular de aeronaves de la Policía Nacional y en la posible falsificación de títulos profesionales para aspirar al cargo de viceministra, ahora aparece señalada de integrar, junto con su hermana, una presunta red de dádivas y tráfico de influencias mediante la cual, supuestamente, cobraban dinero a empresarios a cambio de facilitarles la obtención de millonarios contratos con el Estado.
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Sin tiempo para sacudirse de este nuevo suceso, su directora del Fondo de Adaptación y antes directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Rodríguez, salió a Noticias RCN a cuestionar la orden de trasladar 1 billón de pesos de dicha entidad para atender la emergencia por el fenómeno de El Niño. Alegó que se vería afectada la comunidad de La Mojana.

También destapó que Juliana Guerrero no sería la única joven con manejos cuestionables en distintas entidades y, además, aseguró que estaba dispuesta a hablar con el presidente electo Abelardo De La Espriella para revelar más secretos de este Ejecutivo.
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El escándalo fue de tal magnitud que terminó provocando cuestionamientos incluso dentro del círculo más cercano del presidente. Sus propias hijas y varios alfiles del petrismo marcaron distancia de los hechos. “La aparente desfachatez con la que actuaron resulta tan grave como los presuntos hechos que hoy investiga la justicia. Las Guerrero deberán responder ante las autoridades. Si las conductas se comprueban, tendrán que asumir todas las consecuencias. Nadie está por encima de la ley”, escribió Andrea Petro, una de las hijas del mandatario.

Incluso el excandidato presidencial Iván Cepeda se vio obligado a redactar una declaración pública: “No existe ni puede existir tolerancia alguna ante estas conductas. Todo indicio de corrupción debe ser investigado con independencia, esclarecido con transparencia y sancionado con el rigor de la ley”.
“No le podemos quitar la gravedad a la denuncia contra las hermanas Guerrero. Es mucho el daño que le hacen al Pacto Histórico y a quienes actuamos honestamente para cambiar este país. Cero tolerancia contra la corrupción”, añadió el exsenador Gustavo Bolívar.
“Las pruebas que publica contra las hermanas Guerrero son muy delicadas. La justicia debe investigar qué delitos pueden configurarse”, señaló el exdirector de la UNGRD, Carlos Carrillo.
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Las respuestas de Petro
Las respuestas del presidente Petro a estos escándalos no hicieron más que avivar la controversia. Lejos de cuestionar a las hermanas Guerrero, el mandatario aseguró que fueron empresarios quienes intentaron corromperlas y que son ellos quienes deben ser investigados. Horas después, publicó un mensaje en el que pidió al ministro de Hacienda declarar insubsistente a Angie Rodríguez y, además, reveló públicamente su condición médica.

La Asociación Colombiana de Psiquiatría rechazó este proceder. “Observamos con preocupación la recurrencia de expresiones que utilizan la condición de salud mental, los diagnósticos psiquiátricos, el historial clínico o el estatus de ‘paciente psiquiátrico’ como herramientas para descalificar, invalidar o cuestionar la capacidad moral, intelectual o profesional de las personas”.
“Angie Rodríguez denuncia un presunto traslado billonario de recursos del Fondo Adaptación y la respuesta del presidente no fue desmentir los hechos ni explicar las decisiones. Fue publicar una incapacidad psiquiátrica, llamarla manipuladora y pedir su salida. Utilizar la salud mental para desacreditar y silenciar a quien hace denuncias no responde una sola pregunta sobre los recursos públicos”, señaló la exconcejal y analista Gloria Díaz.
La tormenta no parece acabar para el jefe de Estado. Rodríguez ha seguido apareciendo en los medios de comunicación para revelar nuevos detalles de sus denuncias y preocupaciones, así como apartes de conversaciones privadas con el primer mandatario que podrían generar más ruido si cabe al accidentado cierre de gobierno.
Redacción Política