‘Voy a auditar cada peso destinado a la atención del terremoto’: el nuevo contralor, Jorge Eliécer Laverde, habla sobre su elección

‘Voy a auditar cada peso destinado a la atención del terremoto’: el nuevo contralor, Jorge Eliécer Laverde, habla sobre su elección
Jorge Eliécer Laverde Vargas, el nuevo contralor general de la República, es un hombre que viene de muy abajo. Es dicharachero, afable, reconocido por sus cercanos como buen amigo, leal, solidario y generoso. También como un hombre disciplinado, estudioso, dedicado y que jamás se rinde ante los retos que se ha puesto en la vida.
Laverde viene de una familia que transitó como muchas en Colombia: desde la humildad y las necesidades hacia el crecimiento a punta de trabajo y dedicación de una madre que se esforzó al máximo por sacarlo adelante, una entrega que no desaprovechó para estudiar y destacarse. La academia, de hecho, ha sido una constante en su vida.   
Es por ello que su hoja de vida fue una de las mejores calificadas en el camino hacia la Contraloría: es doctor en Derecho, está terminando un posdoctorado, tiene un magíster en Gobierno del Territorio y Gestión Pública, un MBA en Administración de Negocios, dos maestrías en materias del derecho y del sector público, seis especializaciones enfocadas en su mayoría en el derecho constitucional y legislativo, entre otros. Ha escrito varios libros, columnas y ha tenido experiencia como docente e investigador en el Instituto Latinoamericano de Altos Estudios y la Escuela Superior de Administración Pública (Esap).
Comenzó su carrera pública como concejal en su municipio natal, La Dorada, luego pasó a la Asamblea Departamental de Caldas, corporación en la que asumió la presidencia. Es reconocido miembro del Partido Liberal con una amplia habilidad política, la cual le permitió articular una contundente mayoría en el Congreso que lo llevó a la máxima silla en la Contraloría General.
Laverde habló con EL TIEMPO y contó lo que espera lograr durante su gestión hasta el 2030:

Fue una votación importante, abultada y casi unánime la que acompañó su designación como Contralor en el Congreso. ¿Cómo lee esto, a qué cree que se debe este apoyo vigoroso de los partidos?

Esta votación no es un cheque en blanco, sino un mandato de confianza institucional y de responsabilidad técnica. El Congreso de la República comprendió que la Contraloría General necesita un perfil con independencia, solidez académica y un profundo conocimiento del derecho constitucional y del control fiscal. Este respaldo transversal refleja el consenso de las distintas fuerzas políticas sobre la urgencia de fortalecer la vigilancia de los recursos públicos mediante un diálogo técnico, alejado de las polarizaciones políticas y enfocado estrictamente en la protección del patrimonio de los colombianos.

¿Qué rescata del trabajo que ya se viene haciendo en la Contraloría?

Rescato el avance sustancial en el modelo de control concomitante y preventivo a partir del Acto Legislativo 04 de 2019, así como la capacidad analítica desarrollada por la Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata (Diari). La Contraloría ha dejado de ser únicamente un auditor posterior que llega a certificar la pérdida del recurso; hoy cuenta con infraestructura técnica capaz de encender alertas tempranas. Mi compromiso es consolidar esa capacidad técnica, potenciando el capital humano de carrera de la entidad. Es urgente apropiar un modelo de trabajo preventivo, con alertas tempranas, que cuide los recursos a tiempo y no cuando ya se han ocasionado los detrimentos.

¿Cuáles son los focos principales de su gestión al frente de la entidad? ¿Qué va a cambiar, revolucionar, ajustar?

La columna vertebral de mi gestión tendrá tres pilares fundamentales. El primero es la soberanía y eficiencia fiscal, un modelo de trabajo que estará orientado a la modernización de los métodos de auditoría hacia el desempeño y control preventivo en tiempo real sobre los macroproyectos de infraestructura y gasto social. El segundo pilar será la visión de cero impunidad fiscal, la cual lograremos con la agilización de los procesos de responsabilidad fiscal (PRF) para evitar la prescripción de los términos y lograr el resarcimiento efectivo del daño patrimonial en cada caso auditado. Y, finalmente, tenemos que ir hacia la descentralización del control, basados en un fortalecimiento de las gerencias departamentales para articular un control territorial efectivo sobre el Sistema General de Participaciones (SGP) y las regalías.

¿De qué manera integrará IA y herramientas de big data en la Contraloría?

Transformaremos la Diari en un centro de analítica predictiva de datos públicos. Mediante la integración de modelos de inteligencia artificial y aprendizaje automático (machine learning) sobre el Secop, el SIA Observa y las bases de datos de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), automatizaremos el cruce de información para detectar patrones atípicos de contratación que nos visibilicen eventuales ‘carruseles’ de licitadores, mallas societarias sospechosas, sobrecostos sistemáticos y concentración de contratos en tiempo real, operando antes de que el pago se ejecute, de la mano de la tecnología, la cual será mi bandera y mi principal herramienta de trabajo.

¿Qué debe mejorar con urgencia la Contraloría General de la República?

Debemos mejorar la velocidad y la efectividad en el cobro coactivo. De nada sirve consolidar un fallo en firme de responsabilidad fiscal si el recaudo efectivo del dinero perdido es marginal. Necesitamos que la entidad logre aplicar medidas cautelares oportunas, rastreo trasnacional de activos e interconexión directa con la Superfinanciera y las oficinas de registro para embargar y recuperar de manera inmediata el patrimonio defraudado al Estado. Es lo que la ciudadanía espera de su entidad de control fiscal.

Cuando usted habló de cooperación internacional para mejorar la Contraloría, ¿a qué se refiere específicamente?

Eso hace alusión principalmente a dos ejes estratégicos. El primero es consolidar un modelo de rastreo de activos transfronterizos a partir de alianzas operativas con la Red Global de Autoridades Encargadas de la Aplicación de la Ley contra la Corrupción (GlobE Network), la Interpol y agencias internacionales para rastrear giros a paraísos fiscales y bienes ocultos en el exterior. De otro lado, me enfocaré en potenciar las capacidades de acreditación e intercambio técnico de la entidad con la implementación de los estándares internacionales de las entidades fiscalizadoras superiores (Intosai) e intercambio de capacidades y auditorías concurrentes con bancas multilaterales (BID, Banco Mundial) sobre créditos contratados por la Nación.

¿Cómo lograr que los hallazgos penales y disciplinarios que la Contraloría logra determinar tengan efectos en los procesos de otros órganos de control?

Debemos romper la duplicidad de esfuerzos e ineficiencia mediante la interoperabilidad probatoria en el marco de la Comisión Nacional de Moralización. Uno de mis principales objetivos es impulsar un protocolo unificado donde los hallazgos de la Contraloría sirvan como elemento material probatorio estandarizado para que la Fiscalía General de la Nación pueda abrir investigaciones penales de manera inmediata y la Procuraduría avance en los procesos disciplinarios. De este modo garantizaremos que el expediente fiscal sirva de prueba trasladada directa y vinculante, y se acelere la capacidad de la justicia para contener a los corruptos.

Colombia hoy no tiene cupo de endeudamiento y tiene una presión fiscal enorme, sumado al pago de TES B urgente. ¿Qué le recomienda al nuevo gobierno?

Es evidente que se debe priorizar la consolidación fiscal. Desde mi óptica es urgente concentrarse en la calidad y la prioridad del gasto público. Es decir, aplicar una regla de austeridad inteligente que permita rápidamente reducir los costos de funcionamiento no esencial para poder reencauzar los recursos hacia la inversión prioritaria en proyectos con alta tasa de retorno económico e impacto social. Lo otro que considero relevante es reprogramar de manera ordenada la deuda del Estado, con la idea de consolidar operaciones de manejo de deuda pública para extender el perfil de vencimientos de los TES B sin deteriorar la calificación crediticia del país, algo que es prioritario cuidar en el mediano plazo. Y, finalmente, hay que luchar de manera frontal contra la evasión y el contrabando. Contener en ese flanco las brechas de evasión les permitirá a las arcas de la Nación elevar el recaudo en vez de recurrir al incremento de cargas impositivas directas que al final asfixian la inversión productiva.

El gobierno pasado privilegió bajar la deuda externa y subir la interna (a casi 900 billones). ¿Qué camino debería seguir el nuevo gobierno?

El nuevo gobierno debe buscar un equilibrio sostenible en la estructura del portafolio de deuda pública. Considero que apoyarse de forma masiva en la deuda interna presiona las tasas de interés locales, encarece el crédito para el sector privado y satura la capacidad del sistema financiero nacional. La estrategia macroeconómica que veo más pertinente debería basarse en un nuevo balance entre emisión interna y crédito multilateral, externo, a plazos extendidos y tasas competitivas, sin descuidar la profundización del mercado de capitales local para diversificar tenedores de deuda; y sin duda volver al cumplimiento estricto de la regla fiscal para enviar señales claras de sostenibilidad que reduzcan la prima de riesgo país.

¿Hará seguimiento a los recursos invertidos para afrontar la emergencia por el terremoto?

Sin duda alguna. El control fiscal en estas situaciones de excepción o emergencia de desastres deba ser implacable y será mi compromiso. La declaración de emergencia es muy útil para que el Ejecutivo y las entidades de atención de desastres, los mandatarios locales, puedan flexibilizar su sistema de contratación en aras de la tragedia, pero hay que recordar que no elimina los principios de transparencia y economía. Dispondré una Unidad Especial de Auditoría y Seguimiento Preventivo en las zonas impactadas por el sismo para auditar cada peso destinado a la atención humanitaria, reconstrucción de infraestructura y subsidios de vivienda, garantizando que los recursos lleguen a los damnificados y no a la contratación desviada.
El presidente Abelardo De La Espriella llegó a Buenaventura y presentó un nuevo balance nacional tras el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto. Según las cifras entregadas, 120.328 familias resultaron afectadas y 289 personas fallecieron.
REDACCIÓN JUSTICIA 

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